ONCE, el negocio de la igualdad

No sin cierta satisfacción (agridulce como casi siempre en estos casos) vemos como varias portadas de medios digitales denuncian la vulneración de derechos de los trabajadores de la ONCE, en un intento por parte de la entidad de exigir cumplimiento de supuestos objetivos, mediante cartas de aviso y amenazas de medidas disciplinarias en caso de no dar la talla en cuanto a venta de lotería.

Ponemos de relieve que, en una entidad cuyo fin debe de ser exclusivamente social, es inadmisible que adopten tácticas tan depredadoras contra el conjunto de vendedores de lotería de la ONCE. Una empresa que saca pecho de su labor social en su propia página web pero que no duda en mandar cartas intimidatorias a sus trabajadores por no cumplir unos objetivos de venta de cupones.

Indudablemente tiene relación el convenio colectivo firmado por los sindicatos de siempre (UGT/CCOO). En el se crearon cláusulas susceptibles de interpretación por parte de "la empresa" que se marca por el ritmo del beneficio y los resultados, y no por las necesidades de un colectivo específico que es en teoría el motivo vital de la empresa.

En paralelo con esta política de hostigamiento al colectivo de vendedores, vemos como desde hace años la ONCE ha ido estableciendo puntos de venta en sitios como gasolineras, estancos y similar, repercutiendo negativamente en las ventas de los vendedores ambulantes, en un claro ejemplo de competencia desleal.

Solo podemos concluir que la ONCE actúa con total mala fe, en busca de la eficiencia empresarial, es decir explotación laboral, en un plano deshumanizado e insensible respecto al colectivo afectado y evidentemente contrario a su razón de ser.

En CGT hemos venido denunciando estos hechos junto a afiliados afectados, y agradecemos que los medios de filtra.la hagan eco de esta situación tan injusta.

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